10 RAZONES PARA USAR MEDIOS ELECTRÓNICOS EN LOS DEBATES ELECTORALES

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10 RAZONES PARA USAR MEDIOS ELECTRÓNICOS EN LOS DEBATES ELECTORALES

/// Gerardo Bustos ///

¿Por qué tenemos un debate electoral analógico en la era de la administración electrónica? No encuentro ninguna respuesta razonable a esta pregunta, más allá del convencimiento de que no somos capaces de desembarazarnos del peso de la cultura del papel. ¿Puede alguien explicarme por qué se prohíben el uso de medios electrónicos en los debates? ¿Hay alguna razón seria, en 2019, para establecer esa absurda regla de que los líderes durante el debate electoral “no podrán usar aparatos electrónicos”? Sólo se me ocurre una razón: tenemos el cerebro empapelado.

Las elecciones generales del 28 de abril han estado precedidas de dos debates electorales con los cuatro candidatos que cuentan con mayor representación en el Parlamento. No voy a entrar en el desarrollo de los debates, que ya han sido ampliamente analizados. Sólo hay un aspecto de los debates que a mí me flipa. Tanto el debate en TVE, moderado por @xabierfortes, como el debate de Atresmedia, moderado por @_anapastor_ y   @VicenteVallesTV, han excluido el uso de medios electrónicos a los candidatos del debate.

Tenemos el cerebro empapelado

En el caso del debate en Atresmedia el uso de esos medios se prohibió expresamente.   Transcribo algunas de las peculiaridades del debate, descritas en el diario “El País”: “En un estudio de 600 metros cuadrados se ha construido el decorado del segundo enfrentamiento televisivo de las elecciones de 28 de abril en apenas 24 horas. Los candidatos estarán detrás de atriles y no podrán usar aparatos electrónicos”.

Sí, sí; no te frotes los ojos de incredulidad. Has leído bien: “no podrán usar aparatos electrónicos”. Podrían haber establecido otras condiciones absurdas y anticuadas, como obligarles a llegar en carruaje o exigir que debatieran vestidos con armadura o con capa, por citar algunas antiguallas sin sentido alguno. O, como llegó a tuitear Fernando Monar: “¿Por qué no se les prohíbe respirar de vez en cuando?”. La verdad es que planteamientos de este tipo ayudan a comprender que tenemos el cerebro empapelado y nos está costando escapar a la tremenda influencia secular del mundo analógico del que aún no hemos salido del todo. Y una conclusión sin paliativos: en innovación, cero.

Solos ante el peligro, ¿y qué?

Da la idea de que se somete a los candidatos a una especie de examen de oposiciones, porque no se ha primado la utilidad en la vida real del debate, sino la obsesión de poder decir que las condiciones han sido iguales para todos los candidatos del debate. Y bien, ¿me quiere algo contar la utilidad práctica de este planteamiento? ¿Ayuda esa prohibición de uso de medios electrónicos en el debate electoral a comprobar si estamos ante mejores o peores gobernantes?

Hay que entender que un debate es uno de los ejercicios más tensos y complicados a los que se enfrenta un líder político. Con una preparación previa dura y minuciosa, y con una presión tremenda. Y añadamos a eso que en esta ocasión se han producido debates electorales en días consecutivos. Más difícil todavía. No se me escapa que el uso de medios electrónicos durante el debate, lejos de ayudar, sería un elemento añadido a la larga lista de dificultades. Sin duda obligaría a estar pendiente de las comunicaciones del exterior, las pistas preparadas, las réplicas a las reacciones externas, etc. Pero para eso se les paga, ¿no? Tengamos en cuenta que por complicado y tenso que sea el debate, nunca va a ser ni tan difícil ni tan trascendente para la sociedad como gobernar. Y no se nos olvide que lo que estamos midiendo en todas las actuaciones de la campaña, debates incluidos, es el programa electoral de los partidos y la capacidad para gobernar de sus dirigentes.

¿Medios electrónicos en el debate? Sí, gracias

Hay opiniones para todos los gustos. Aprovechando esa misma mañana la clase de comunicación con uno de los grupos del #MasterTIC_INAP, en clase comentamos este aspecto y las opiniones que se esgrimieron fueron variadas, como siempre que se opina sobre diferentes aspectos de la administración electrónica. Es decir, se aborde donde se aborde, el debate está servido, pero no cabe duda de que hay que ponerlo encima de la mesa.

Veamos algunas de las razones que justifican claramente el uso de medios electrónicos en los debates electorales:

  1. Los medios electrónicos forman parte esencial de nuestra vida.

Los medios electrónicos han modificado nuestros usos y costumbres; están presentes en todos los actos de nuestra vida. Las más pequeñas actuaciones de un ciudadano se apoyan en estos medios electrónicos, especialmente en el móvil.

Sin embargo, en los debates en los que queremos medir las ofertas electorales establecemos la regla de prohibir el uso de los instrumentos y medios más presentes en nuestra vida cotidiana. Es decir, hacemos el debate de espaldas a la realidad, con los esquemas de un mundo analógico que estamos dejando atrás a marchas forzadas.

Probablemente esta situación refleja la evidencia de que la transformación digital no ocupe en los programas electorales y en las preocupaciones políticas el lugar preeminente que debería tener, como respuesta en la dimensión adecuada al cambio de paradigma que estamos viviendo. Y en este sentido cabe preguntarse, como hace Fernando Monar en su elocuente tuit: “¿a quién se le ha ocurrido prohibir el uso de medios electrónicos en el debate a los decisores que han de impulsar la transformación digital de nuestros gobiernos y administraciones?

  1. Los medios electrónicos ayudan a conocer los programas electorales.

Si uno de los principales objetivos de este tipo de debates es el de conocer los programas electorales con los que se presentan los partidos políticos, es evidente que el uso de medios electrónicos no entorpece ese objetivo. Más bien todo lo contrario. Estos medios pueden ayudar a una mejor exposición de las ofertas electorales. Es decir, a que los ciudadanos tengan una mayor conocimiento de lo que cada partido dice que va a hacer en caso de gobernar.

  1. Hay que probar las habilidades digitales de los candidatos

Si lo que se busca con los debates es valorar las destrezas comunicativas de los líderes políticos, habrá que convenir en que hoy en día las destrezas a medir no son sólo las capacidades oratorias y de réplica, usando algunos papeles como medio de apoyo. Si queremos conocer las habilidades de los candidatos, es importantísimo saber que son personas de nuestro tiempo, es decir, diestras en el manejo de los nuevos medios electrónicos que son el pan nuestro de cada día.

  1. Imitando el debate Kennedy-Nixon

Los debates electorales televisivos arrancaron por primera vez en 1960, con Kennedy y Nixon, compitiendo por la presidencia de Estados Unidos. Un Nixon desarreglado y frío ante la cámara se enfrentó a un monstruo de la televisión como Kennedy. Aunque hay cierta confusión sobre los análisis posteriores, quienes habían oído el debate por radio, se inclinaban a ver a Nixon ganador, pero quienes lo habían visto por televisión consideraban ganador a Kennedy. Acababa de descubrirse el poder de la pantalla.

Lo sorprendente es el inmovilismo que ha pervivido en las condiciones del debate, porque desde entonces a los candidatos se les permite emplear papeles y documentos escritos como material de apoyo. Pero, claro, la tecnología ha cambiado. Es lógico que en 1960 se permitiera el uso de documentos en papel como apoyo, porque son los medios que había entonces, hace casi sesenta años. Pero lo que no tiene sentido es que ahora sigamos actuando igual, con lo que ha llovida en estas décadas.

  1. Gráficos en Tablet, mejor que en papelillos preparados

Es habitual ver como alguno de los contendientes de los debates despliega un papel en formato grande y muestra un gráfico a la cámara para reforzar sus teorías. No cabe duda de que la tablet ofrece muchas posibilidades en este sentido, como la de buscar en cada momento el gráfico que se considere adecuado, en función del sentido de las intervenciones. Es evidente que el papel no puede competir con la tablet como elemento de apoyo.

  1. Equipos ayudando electrónicamente

Parece ser que lo que se pretende en estos debates es que nadie ayude al candidato. De hecho, se suelen regular aspectos como los de que sólo le acompañe un asesor, que únicamente podrá acercarse a su jefe en los breves instantes de intermedio que se establecen para ello.

Es decir, parece que se busca algo así como enfrentar al candidato en una especie de reproducción de “Solo ante el peligro”. Sin embargo, ¿cree alguien que esto ocurre así en tal como se desarrollan los debates actualmente? Es evidente que no. Los candidatos preparan el debate con sus equipos de personas, esos equipos les preparan los gráficos que enseñan, les dan argumentos, hacen de preparadores simulando ser el contrincante, analizan a los otros candidatos, le preparan los esquemas del debate y la estrategia, etc.

Sin embargo, los que defienden el formato actual argumentan que no se permiten los medios electrónicos para que nadie les ayude. ¿Dónde está la lógica, el sentido común y el más mínimo atisbo de razonamiento en ese singular argumento?

Es más, tengamos en cuenta que el candidato vencedor en las elecciones va a gobernar con su equipo a la hora de la verdad. Por tanto, no está mal ver cómo funciona ese equipo en la distancia apoyando a su jefe de filas.

  1. El uso de medios electrónicos es un potente mensaje en sí mismo.

Hay que valorar el valioso mensaje que se pone de manifiesto al emplear medios electrónicos en el debate. Vivimos enfrascados en un revolucionario proyecto como país de establecer el funcionamiento electrónico como el uso habitual de las administraciones públicas españolas, proceso que entronca con los planes europeas y que tiene su reflejo en los demás países desarrollados. Pues bien, el mejor mensaje que se puede lanzar a la sociedad en este sentido es el de unos candidatos empleando esos medios electrónicos que están en nuestra vida cotidiana y constituyen el corazón de la transformación digital.

  1. Superar las reglas decimonónicas.

Los medios de prensa, Atresmedia en concreto, se han quejado del carácter decimonónico de unas reglas aplicadas por la Junta Electoral, para prohibir la participación en el debate de candidatos que aparecen en las encuestas como

fuerzas ascendentes, pero que no tienen representación parlamentaria previa. De la misma manera que también se consideran decimonónicas las normas que prohiben publicar encuestas los cincos días previos a las elecciones.

Pues bien, tendrían que aplicarse estos medios a sí mismos idéntico razonamiento, para llegar a la inevitable conclusión de que la prohibición de uso de medios electrónicos sí que es radicalmente decimonónico.

Los medios de prensa podrían sacar conclusiones ante el hecho de que en las tertulias que se celebran hay comentaristas que tiran de móvil y de tablet, para documentar sus respuestas a los otros contertulios. Este uso evidencia, por un lado, que no todos los “contendientes” tienen la misma destreza en el uso de los medios electrónicos. Y, por otro lado, deja claro que, para quienes saben usarlas, estas herramientas con claramente útiles a la hora de reforzar y documentar los argumentos esgrimidos. Y se trata de eso, ¿no?

  1. ¿Los candidatos quieren dar imagen de modernidad?

A los políticos candidatos a las elecciones les gusta presentar una imagen de modernidad; eso mola. La mejor prueba de ello es que prácticamente todos cuentan con perfiles propios en las redes sociales más representativas. A veces la gestión de esos perfiles la lleva un equipo de personas, pero también hay ejemplos sorprendentes como Donal Trump, que comunica al mundo entero no pocas decisiones directamente a través de Twitter.

Pues bien, deberían ser coherentes consigo mismo y hacer gala de esa modernidad presumida en los debates electorales, al menos usando medios electrónicos.

  1. ¿Y por qué no unos minutos de debate en inglés?

No es que esté de acuerdo en que los debates se desarrollen en inglés durante unos minutos. Sin embargo, si el arcaico esquema de los debates se desarrolla a modo de prueba individual de las capacidades parlantes y debatientes del candidato, casi funcionando como un a modo de oposición para los cuerpo de funcionarios del Estado, añádase la prueba de idiomas. Y, oiga, eso no es gratuito. En un momento donde nos gobierna en buena medida la Unión Europea y la política global internacional, resulta patético ver como los líderes que no se defienden e inglés, pululan como zombis entre mandatarios de otros países en los encuentros internacionales.

Como funcionario seriamente comprometido con la transformación digital de las administraciones públicas, entendiendo la administración electrónica como la vía para dar el mejor servicio al ciudadano en el siglo XXI, no puedo dejar de experimentar una cierta sensación de decepción al ver el escaso papel que juega la administración electrónica en el curso del desarrollo electoral. En ese sentido, la antigualla de debates sin medios electrónicos, parece que sólo es la punta del iceberg de este lamentable enrejado cultural. Visto el planteamiento y desarrollo de los debates electorales, tanto los candidatos como los medios, no parecen estar por la labor de la innovación.

Espero que se abra el debate sobre el debate, y nos adaptemos al momento en el que vivimos antes de la próxima contienda electoral, que está a semanas vista. ¡Cuánto nos cuesta el cambio cultural!

¿Se te ocurren otras razones a favor del uso de medios electrónicos en los debates electores? ¿Conoces alguna razón que justifique la prohibición d usar esos medios en los debates? Estaré encantado de conocer esas razones, sean a favor o en contra.

By |2019-04-29T16:19:39+00:00abril 29th, 2019|Administración 2.0, Comunicación|0 Comments

About the Author:

Editor y periodista. Desde 2002, subdirector general de Información, Documentación y Publicaciones en el Ministerio de Hacienda. Antes de eso, subdirector general en el Ministerio de Fomento. Ha trabajado y colaborado en medios de prensa como Radio Nacional de España, diario “Pueblo”, diario “Ya”, revista “QUO”, etc. Imparte clases de comunicación y nuevos medios en diversos foros, y en máster universitarios como los de UIMP/INAP para los alumnos de nuevo ingreso TIC y Administradores Civiles del Estado (TAC), en el máster de “Gestión integrada de proyectos” de la Universidad Politécnica de Madrid. Dando clase es como más se aprende. Coodinador de la obra "La gestión del documento electrónico", editado por Walter Kluwer en 2017. Autor de libros como “PG-3. Pliego de prescripciones técnicas para obras de carretera y puentes”, “Contratos de las Administraciones Públicas. Ley y Reglamento”, “Guía del viajero perfecto”. Autor de “La Administración ante los nuevos usos de libros y documentos”, participación del libro realizado por varios autores bajo el título de “La Administración electrónica y el servicio a los ciudadanos”. Apasionado de las nuevas tecnologías, el mundo 2.0, las redes sociales, la administración electrónica, el libro electrónico y la blogoesfera. Con cuenta en varias redes, blog propio (gbustos.com) y participando el blog trabanjadomasporunpocomenos.com Licenciado en Ciencias de la Información, rama de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Gestión y Análisis de Políticas Públicas, por la Universidad Carlos III, de Madrid. Además, entre otros: Programa Global de Gestión en el Instituto de Empresa y Curso Superior en gestión de la innovación de las TIC en el INAP.

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