Yo me veo más o menos así, aunque tú seguramente me ves de otra manera. Si algo de lo que escribo en este blog despierta tu interés, quizá quieras conocer un poco más de la pluma que ha trazado esos párrafos 2.0 en gbustos.com.

Mis inquietudes en este blog

En el marco de mis orígenes como periodista, editor y funcionario, el foco de mis mayores entusiasmos e inquietudes giran en torno a este nuevo mundo que nos ha tocado vivir. El que dibujan las nuevas tecnologías, las redes soIMG-20131017-WA0001ciales, la esfera digital, la administración electrónica, el documento electrónico y el expediente electrónico, el libro electrónico, la edición digital. Todos esos avances configuran un nuevo mundo, una nueva manera de vivir y organizarse en sociedad.

Si miramos hacia atrás nos cuesta trabajo reencontrarnos a nosotros mismos sin la comunicación permanente, sin móvil, sin Google, sin internet, sin correo electrónico, sin redes sociales. A lo mejor no nos hemos dado cuenta, pero hemos cambiado la forma de relacionarnos, de sentir, de pensar, de actuar y de vivir.

A pesar de los intensos cambios que ya percibimos, esto no ha hecho más que empezar. Esta revolución tecnológica nos está llevando a un cambio cultural aún más profundo, nuevas costumbres, nuevos usos, nuevas formas de hacer las cosas, y hasta nueva manera de sentir. Incluso nos conduce a la democracia plena, por más que se resistan los estamentos políticos.

O lo tomas o lo dejas. O te subes al carro o la vida sigue su curso sin ti. Yo prefiero subirme al carro, que me parece apasionante, y además intentar actuar sobre él, empujar e impulsarlo. Soy de ésos que no le perdonarían a la vida seguir su curso sin mí.

Sobre mi presencia en las redes

A este blog gbustos.com he llegado después de una magnífica experiencia en un blog compartido con Antonio Anson (un encontronazo en las redes sociales con muchos puntos en común), Fuencisla Gaitero y Gema T. Pérez Ramón: www.trabajandomasporunpocomenos.wordpress.com .

En junio de 2015 el blog compartido alcanzó las 150.000 visitas. A partir de ahora seguiré compaginando mi participación en ambos blogs.

También tengo cuentas (a tu disposición) en algunas redes:

  • Twitter: @GerardoBustosP

  • SlideShare: http://es.slideshare.net/gerardobustospretel1

  • Instagram: https://instagram.com/gbustosp/

De todas ellas, la que me entusiasma a rabiar es Twitter, una hemorragia de comunicación. La siento como la conexión permanente y la vivo como el nuevo periodismo.

Mis primeros trabajos

Desde los 16 años tuve algunos trabajos en las vacaciones de mi etapa docente, mayormente como cajero en una cadena de restaurante de lujo ya desaparecida. No quiero pasarlo por encima, por lo mucho que aprendí de la vida aquellos veranos, sobre todo de la mano de unos camareros que sabían latín y enseñaban vida.

En 1978, con 21 años, aún en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense, aterricé en el diario “Pueblo. Aquella puerta me la abrió Luis de Francisco y nunca lo olvidaré. Ese arranque laboral ha marcado el resto de mi trayectoria. En Pueblo seguí un camino al revés de lo habitual: empecé en la Sección de Opinión, fundamentalmente escribiendo editoriales desde el anonimato; después pasé por Nacional y por Economía. Hasta que en mayo del 84 tuvimos nuestra particular “movida”, y el gobierno cerró aquel periódico estatal heredado de la dictadura.

El brusco cerrojazo del diario “Pueblo me descolocó en un principio, pero al mismo tiempo me empujó a abrirme y colaborar en otros medios. Sobre todo revistas especializadas, asesoramiento en relaciones con los medios, etc. Empecé entonces a escribir de informática en el diario “Ya, donde me introdujo Sindo Lafuente, hoy pionero y gurú del periodismo cibernético. En aquellos mediados 80 “Ya” tenía una sección específica de informática los miércoles. Posteriormente también colaboré unos meses en la agencia de prensa Colpisa, organizando una sección gráfica y de corazón. Allí llegué de la mano de mi entrañable amigo José María Morillo Bragado, entonces director de Colpisa. Morillo nos dejó en 1995, demasiado pronto.

Pero sin duda la colaboración más especial fue la de guionista en Radio Nacional de España. Pasé varias temporadas (hasta 1990) en equipos como el de Andrés Aberasturi o Mercé Remolí. Y sobre todo con mi querida Alicia Fernández Cobos, con quien aprendí radio y humanidad. La radio me parece un medio apasionante. Creo que me apasionan las redes sociales porque han logrado superar a la radio en la inmediatez del tiempo y del espacio.

Mi trabajo en la Administración Pública

Entre 1984 y 1985 pasé varios meses en la revista “Guía del Instituto de la Juventud, que entonces pertenecía al Ministerio de Cultura. Hoy puede sonar raro, pero allí coincidí con Arturo Pérez Reverte antes de que alcanzara la fama universal que hoy tiene. Ambos proveníamos del diario “Pueblo, y él en cuanto pudo pasó a TVE, a hacer reportajes.

En 1985 aterricé en el entonces Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU). Primero como redactor de la revista “MOPU“, después como director de la revista y finalmente como director del Centro de Publicaciones, en 1989.

Ángeles Amador Millán, que más tarde sería ministra de Sanidad, es otra de esas personas que abrió una nueva senda en mi trayectoria laboral. Apostó por mí y me puso al frente del Centro de Publicaciones. Esa decisión de Mª Ángeles marcó un antes y un después en mi vida laboral.

Así seguí durante años, mientras el ministerio cambiaba de cometidos, composición y nombre: MOPU, MOPT, MOPTMA, Ministerio de Fomento. Para mí fue una etapa laboralmente rayana en la felicidad por los proyectos que puede sacar adelante, especialmente la informatización del legendario “Mapa oficial de carreteras y la innovación y profunda reorganización y modernización de la subdirección general. Con el equipo del ministro Josep Borrell, bajo la batuta de Diego L. Lozano Romeral, aprendí gestión.

A principios de 2002, de la mano de Francisco Uría Fernández, hoy director del sector financiero de KPMG, inicié una nueva etapa laboral en el entonces Ministerio de Hacienda, que después sería de Economía y Hacienda y actualmente de Hacienda y Administraciones Públicas. Siempre al frente de una subdirección general que poco después de incorporarme se denominaría de Información, Documentación y Publicaciones. Una vez más, el punto de arranque fue la innovación y la profunda reorganización y modernización de la unidad, para entrar de lleno en las nuevas tecnologías.

Las principales competencias de la subdirección general son publicaciones, archivos, bibliotecas e información al ciudadano. Pero los cometidos que más me han satisfecho en estos años han sido los ligados a nuevas tecnologías: informatización de la Biblioteca Central, impulso a las publicaciones electrónicas, primera biblioteca digital de la AGE, colaboración con la Comisión de Administración Electrónica del ministerio, coordinación del grupo de trabajo para la elaboración del documento  “Política de gestión de documentos electrónicos MINHAP, coordinación del grupo interministerial para la puesta en marcha de una Biblioteca Digital para la Administración General del Estado, etc.

Con sus sinsabores, cabreos, etapas peores y mejores, actitudes incomprensibles, limitaciones presupuestarias y todo lo que queramos, no puedo por menos que estar agradecido a mi trabajo en la Administración Pública. Creo que es un entorno donde si tienes ganas de trabajar e ideas que sacar adelante, puedes hacer muchas cosas.  Al menos en mi caso ha sido así, y lo que me queda.

Otras actividades

IMG-20130705-WA0000Una actividad que me pone a punto y me atrae enormemente es la de impartir alguna clase. Realmente dando clase es como más se aprende. Imparto cursos con programa de diseño propio sobre comunicación y nuevos medios en diversos foros. Actualmente en el máster de “Gestión integrada de proyectos de ingeniería y construcción” (MAGIPic) de la Universidad Politécnica de Madrid. 

Autor de libros como “PG-3. Pliego de prescripciones técnicas para obras de carretera y puentes”, “Contratos de las Administraciones Públicas. Ley y Reglamento”, “Guía del viajero perfecto”. Autor de “La Administración ante los nuevos usos de libros y documentos”, participación del libro realizado por varios autores bajo el título de “La Administración electrónica y el servicio a los ciudadanos”.

Mi formación

Empecé a ir a la escuela recién cumplidos los 6 años, en un pueblo granadino llamado Moclín. Recuerdo de aquella etapa las primeras letras, el pizarrín y el plumín. La tinta la ponía el maestro, rellenando los tinteros individuales de cerámica de los pupitres con un enorme frasco de tinta. Y cuando hacía mucho frío, braseros portátiles de fabricación propia: una lata grande con un alambre alargado atado a dos puntos. La España rural del sur en los sesenta era así.

Meses después, tras las Navidades, nos mudamos a Galapagar, a 33 kilómetros de Madrid. Una más de las miles de familias que cruzaban Despeñaperros en busca de un horizonte más nutrido de posibilidades. Del plumín  y el pizarrín pasé al cuaderno, el lápiz y el bolígrafo. Del brasero casero a la estufa colectiva en medio del aula. Un símbolo de progreso.

A los diez años me examiné en convocatoria libre de ingreso. También me examiné para lograr beca. Aprobé ingreso y conseguí la beca, que me duró hasta la universidad.

De los once a los catorce años estudié lo que entonces era el bachillerato elemental interno en un colegio de monjas en Hoyo de Manzanares. Una experiencia dura el internado a esas edades, aunque realmente esa dura experiencia encerraba el privilegio de poder estudiar. El bachillerato superior lo hice en el colegio San Agustín, un lujo. 

De mi etapa universitaria me ha quedado el sello del cambio; todos fueron cambios. Tras un breve paso por la Escuela de Ingenieros de Caminos, me mudé a la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense encaramado a la pasión por escribir. Durante la carrera viví la muerte de Franco, la militancia, la convulsión política, las manifestaciones y la protesta, la mili, el comienzo a trabajar en el diario “Pueblo, los cambios familiares. Quizá no sea una carrera con gran contenido docente, pero De todo eso que viví durante la carrera aprendí muchas cosas que me han servido a lo largo de los años posteriores.

Después he seguido la formación permanente, pero ya sólo sido formación académica. Por citar algunos: Máster en Gestión de Política Públicas (Universidad Carlos III de Madrid), Programa Global de Gestión (Instituto de Empresa) y Curso Superior en Gestión de la Innovación de las TIC (INAP).

Dónde he vivido

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Jete (Granada)

Nací en la casa de mis abuelos, en Jete, a 8 kilómetros de Almuñécar, tierra adentro. Jete es un pequeño pueblo agrícola de origen fenicio en la provincia de Granada con ayuntamiento propio. Un rincón de clima subtropical único en Europa con productos de la tierra como chirimoyas, aguacates, mangos, níspolas, etc. Apenas he vivido en el pueblo que nací, pero es mi pueblo en toda la dimensión que tiene tal reconocimiento. Toda mi familia, salvo mis padres, ha vivido y vive allí. Jete ha sido y es el nexo de unión entre las distintas etapas de mi vida, el faro que nunca ha desaparecido, porque no ha habido año desde que nací en el no haya pasado por allí un par de meses o unos días, según las circunstancias.

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Hasta los 6 años viví en otro pueblo de la sierra granadina, Moclín. Recuerdo el frío y la nieve en invierno y mi primera entrada en la escuela.

Entre los 6 y los 16 años viví en Galapagar, a 33 kilómetros de Madrid. Esos años de infancia y adolescencia son los del descubrir la vida. En esa década se incluyen cuatro años de escuela, otros cuatro de internado y uno y medio de ir y venir todos los días a Madrid, al colegio San Agustín.

A los 16 años, recién terminadas las Navidades, por fin a vivir en la ciudad de Madrid. Era una vieja ilusión alcanzada. La ciudad de mi colegio, de los cines con doble sesión, del anonimato, del espacio inmenso, de los mil rincones por descubrir, del castizo barrio Lavapiés de mis primos, de la universidad, de la cuesta de Moyano que no ha cambiado, de las miles de tiendas.

Madrid, Madrid, bendito Madrid. Madrid te atrapa. Ahí sigo, como buen madrileño, es decir, habitante de Madrid que ha nacido en cualquier parte. Madrid es acogedor y tremendo, un abrazo a todos, vengamos de donde vengamos. Soy andaluz y “granaíno”; pero soy madrileño, de los de pura cepa, de los que nos instalamos aquí después de haber nacido en cualquier otra parte. Bendito Madrid; es único.

Mis aficiones

Me gusta escribir, pero me cuesta dedicarle el tiempo que requiere. Me parece mágico aquello que terminas y cumple su objetivo. Lo escrito, cuando ve la luz, sea impreso o digital, cobra un sentido mágico para el autor.

Me gusta leer, sobre todo novela de aventuras, novela histórica y a los grandes autores. No voy a enumerar, no sea que alguno de los grandes maestros se revuelva en la tumba. Pero no puedo dejar de citar a Tolstoi, Dumas, Hemingway, Dos Pasos, Unamuno, Scott, Valle-Inclán, Azorín, Baroja, Machado, García MárquezVíctor Hugo, Wilde, Bécquer, BalzacDostoyevskiShakespeare, Dickens, Galdós, Poe, DelibesPérez Reverte, Posteguillo, Vargas LlosaFaulkner, etc. Qué mundo, lo que nos han dado todos ellos; lo que me siguen dando.

Me gusta viajar; tanto que haría de la vida un viaje permanente. De España conozco todas las capitales y disfruto el Mediterráneo de arriba abajo como nadie. Fuera de España, a riesgo de olvidar alguna gran ciudad o país, he pasado por Dinamarca, Alemania, Holanda, Luxemburgo, Lichestein, Austria, Francia, Bélgica, Mónaco, Italia, Grecia, Malta, Reino Unido, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Suiza, Polonia, Túnez, Andorra, la antigua Yugoslavia, etc. Y al otro lado, Méjico, Estado Unidos, Canadá… La mayor parte de esos lugares lo visité de camping, que es una manera muy especial de saborearlos.

gerardo a caballo 2011 (7)Me lo paso muy bien montando a caballo, aunque ya no salto.  No he sido deportista, pero descubrí en la frontera de los cuarenta que mi deporte es el caballo. Espectacular. Requiere no sólo preparación física, sino también entender a un animal que “piensa” o, al menos, tiene “criterio” y decisiones propias. He concursado a 1 metro, poca altura, pero mucha y muy valiosa para mí. Ahora el caballo y yo tenemos nuestro punto de encuentro en Club Hípico Yabusan. Pasados los cincuenta también me he convencido de la conveniencia de hacer deporte regularmente, y he encontrado en el spinning un agradable aliado.

El cine es la literatura hecha imagen. Me gusta el cine de entretenimiento, sobre todo las grandes superproducciones, el histórico, el bélico, el oeste.

Me gusta charlar con la gente que tiene algún interés. Una conversación en torno al mantel, con buena comida y vino decente es uno de los mejores placeres. La magia de una comida en buena compañía no tiene precio.

También me gusta vivir, sentir y disfrutar la familia; pero esos grandes personajes de mi vida me los guardo para mí.